Crucé las puertas del ayer
Donde el mármol aprendió a llorar
Mil vitrales sin color
Guardaban el eco de tu voz
Las velas ya no dan calor
Solo dibujan sombras sobre Dios
Cada paso rompe la quietud
Como un réquiem de cristal y luz
Aquí el tiempo dejó de respirar
Y el viento aprendió a rezar
En la Catedral del Silencio
Los recuerdos cantan sin hablar
Cada lágrima es un incienso
Que jamás dejó de arder
Si tu nombre vive en el eco
Nunca podrá morir
Porque el amor no encuentra tumba
Cuando aprende a resistir
Los bancos guardan la oración
De las almas que olvidaron volver
Los cuervos duermen en la cruz
Mientras la Luna besa el altar
No vine a pedir perdón
Ni a desafiar la eternidad
Solo vine a comprender
Que el vacío también sabe abrazar
Escucho tus pasos
Donde nadie más camina
Siento tu aliento
En el polvo de las ruinas
Y aunque el mundo calle mi dolor
Tu memoria será mi canción
En la Catedral del Silencio
Cada sombra aprendió a florecer
Las campanas ya no lloran
Ahora me enseñan a creer
Cuando el último vitral se apague
Y el alba vuelva a despertar
Encontraré tu luz escondida
Donde el silencio se hace eternidad
El silencio
También sabe pronunciar tu nombre