En el redil estaba
Una oveja y su pastor
Él siempre le brindaba
Su amor y protección
Pero un día, ella, buscando escapar
Confundió placer con felicidad
Se alejó, dejando aquel pastor
Que siempre le brindó su amor sin condición
Aquella oveja era yo, no valoré su corazón
No valoré todo el esfuerzo que por mí él hacía
Salió a buscarme cuando se enteró
Vi noventa y nueve antes que yo
Nunca pensé que, de mi ausencia, él se enteraría
Y, en el abismo, él me encontró
Atada y herida estaba yo
Él se acercó y sin juzgarme sanó mis heridas
Él me salvó la vida
Él me salvó la vida
A esta oveja perdida
Dejó noventa y nueve para rescatarme
Él rompe la condena que me hacía culpable
Y si mi fe se apaga, él vuelve a encenderme otra vez
Enciéndeme otra vez
Dejó noventa y nueve para rescatarme
Él rompe la condena que me hacía culpable
Y si mi fe se apaga, él vuelve a encenderme otra vez
Enciéndeme otra vez
Dejó noventa y nueve para rescatarme
Él rompe la condena que me hacía culpable
Y si mi fe se apaga, él vuelve a encenderme otra vez
Enciéndeme otra vez
Y en el redil hoy ya estoy
En brazos de mi buen pastor
En su casa, hay morada para toda la vida
Qué amor tan bonito y sin condición
Que no espera nada y da perdón
Es el valor de una gracia inmerecida
Él me salvó la vida
Él le salvó la vida
A esta oveja perdida
Y perdida ya no estoy