La diosa que ganó, la pelea se llevaba
Y el creado por los dioses, no se arrepintió de nada
Ese choque colosal, al final se terminaba
Con tal batalla brutal, la arena está desintegrado
Entre cascotes y polvo alguien pidió que lo alzaban
No tenía porte de monstruo ni un nombre al que respetarán
Le dijo que se fuera, que aquí no resistiría
Contra estos luchadores seguro que moriría
No niega que pueda morir, pero algo lo movía
El tenía algo por lo que luchar, y ahí seguía
Sin gritos ni altanería, vio firmeza en su retina
El quinto combate, protagonizariá
Cambió todo el escenario, nueva arena, nueva vista
No había público en las gradas, solo cáramaras ya lista
Están los prudentes que optan por la lejanía
Aunque faltara el ambiente, algo ya se presentía
¿Quién era ese chico, que entraba por aquella esquina?
No era ni un héroe, ni mito, ni calamidad, nadie lo conocía
¿Leyenda de sangre por los humanos temida?
Tsukumogami Muramasa, ¿qué es lo que allí hacia?
Se cree que si un objeto es usado por cien años
Un alma o un espíritu acaban albergando
Una deidad tan simple ¿qué es lo que podía hacer?
Contra una leyenda que entra con título y poder
¿Esa existencia es luz o oscuridad?
Esa presencia, ¿marca la moral?
Este Dios trasciende, todo bien o mal
Presentes allí comenzaban a temblar
El más temible de todos de los que participaban
El margen de seguridad, con el eso no es nada
Solo importa la violencia, y en ella el reinaba
El Dios inestable
Ahora Mazda
Era un Dios que transciende a los dioses, eso se contaba
La guerra santa entre bien y mal, que hace tiempo fue librada
Una contienda eterna que no tenía fin
Hasta que el presagio final aparece justo allí
La encarnación del caso, del vacío enfrentaban
Antagónicos guerreros, solo unirse les quedaba
Y fue en ese instante, que por primera vez
Nace el Dios que trasciende cualquier mal o bien
Va a dar comienzo al fin, esa quinta pelea
Ya estaban listos en la arena, parados ellos dos
Como va a soportar esa violencia tan extrema
De ese mítico Dios supremo aquel Dios inferior
Esos dioses observando, se palpita la tensión
Pura intención asesina, el Dios supremo demostró
Con todo su violencia, una potencia sin igual
A ese Dios inferior, al segundo fue a atacar
Pero el mito se hizo frágil en el tiempo de un suspiro
Un paso, un giro, un corte, y quedo al medio partido
Lo corto en el eje, limpio, exacto, vertical
Su sentencia sin demora, fue su juicio celestial
Ares dudó de sus ojos, pero nada era más cierto
Quien llego sin un nombre, dejo aquel mito muerto
Uno punto ocho, los segundos que duró
Así la quinta ronda, Muramasa la ganó